El cartel que provocó la expulsión de Al Green durante el discurso de Trump

En un acto de protesta que rompió con el protocolo legislativo y el silencio expectante del Congreso, el representante demócrata Al Green fue retirado a la fuerza del hemiciclo tras encarar frontalmente al presidente con una consigna directa contra la discriminación racial.
El solemne ambiente del discurso sobre el Estado de la Unión se transformó en un escenario de alta tensión cuando, apenas iniciada la alocución de Donald Trump, el congresista de Texas, Al Green, se puso en pie para lanzar un reclamo visual que no pasó desapercibido. Sosteniendo un cartel con la frase «Los negros no son simios» (Black people are not apes), Green denunció lo que considera una retórica racista emanada desde la Casa Blanca.
El origen de la discordia
La protesta de Green no fue un acto improvisado, sino una respuesta directa a una reciente controversia digital. Días atrás, el presidente Trump había compartido en su red social, Truth Social, un video de 62 segundos en el que se caricaturizaba al expresidente Barack Obama y a su esposa, Michelle Obama, mediante imágenes de primates.
Aunque la Casa Blanca intentó desvincular al mandatario calificando el post como un «error de un empleado» y describiéndolo como un simple «meme de internet» donde Trump aparecía como el «Rey de la Jungla», para Green y otros legisladores, el contenido cruzó una línea roja de dignidad y respeto.
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Expulsión y censura
El incidente ocurrió mientras Trump defendía sus políticas de seguridad nacional. Ante la negativa de Green de bajar el cartel y tomar asiento, el personal de seguridad y el sargento de armas intervinieron para escoltarlo fuera del recinto. Durante el desalojo, se vivieron momentos de crispación: mientras algunos colegas demócratas intentaban protegerlo de la visibilidad de las cámaras, legisladores republicanos, como Troy Nehls y Markwayne Mullin, lo increparon con vehemencia.
Posteriormente, la Cámara de Representantes votó a favor de censurar formalmente a Green por «quebrantar el decoro» de la sesión conjunta. No es la primera vez que el legislador texano encabeza este tipo de confrontaciones; ha sido uno de los críticos más férreos de Trump desde 2017, siendo el primer legislador en solicitar un juicio político en su contra durante su primer mandato.
Un discurso de contrastes
Mientras Green era retirado, Trump continuó con un discurso que batió récords de duración (108 minutos), centrado en la economía y su visión estricta sobre la migración. «El primer deber del Gobierno es proteger a los ciudadanos estadounidenses, no a los inmigrantes», sentenció el mandatario ante una bancada republicana que lo ovacionaba, ignorando la protesta que minutos antes había puesto el foco en las heridas raciales que aún dividen al Capitolio.
Por su parte, al salir del recinto, Al Green reiteró ante los medios su postura, asegurando que aceptará cualquier sanción, pero que «valía la pena» denunciar públicamente el racismo institucionalizado.