El Gobierno anunció avances en un proyecto de infraestructura penitenciaria que contempla la construcción de dos centros de máxima seguridad en Izabal y Escuintla, destinados a albergar a reos considerados de alta peligrosidad.
El presidente Bernardo Arévalo explicó que estas nuevas prisiones permitirán redistribuir a miles de internos y mejorar los controles de seguridad, reduciendo los privilegios irregulares que por años han operado dentro de los centros carcelarios.
Las autoridades reconocieron que el colapso del sistema penitenciario es resultado de décadas sin inversión, por lo que este proyecto busca marcar un punto de inflexión en el manejo de las cárceles y el combate a estructuras criminales que continúan operando desde prisión.